Soins pour les personnes en situation de dépendance

Cómo evitar las fracturas de cadera de personas mayores

La causa más común de las facturas de cadera sigue siendo las caídas en el domicilio como consecuencia de accidentes domésticos, la presencia de alfombras, una mala iluminación, cables eléctricos atravesando los lugares de paso, escaleras, resbalones en las bañeras, uso de un calzado inadecuado, caminar por superficies irregulares y, por último, caídas provocadas por niños pequeños. Razones suficientes para tener siempre presente en la mente la prevención de las mismas.

Pensemos que el traumatismo necesario para producir una fractura en el anciano tras sufrir éste una caída, suele ser más importante de lo que habitualmente se piensa, ya que se necesita una considerable fuerza mecánica para que se fracture una cadera, inclusive en edades avanzadas.

Ahora bien, la cadera no se rompe de la noche a la mañana. Lo que provoca la rotura de la articulación es una vida sedentaria, carente de ejercicio y con una alimentación insana. Aunque, tampoco debemos de obviar el hecho de que la genética juega un papel determinante. La frecuencia de la fractura es mayor cuanto más alto y delgado es la persona mayor, ya que las almohadillas pélvicas pueden disminuir la incidencia en la aparición de fracturas de cadera hasta en un 50%.

Hay que dejar a un lado la idea de que a veces lo primero que tiene lugar es la fractura y luego la caída

Así, una alimentación equilibrada con dieta rica en proteínas y vitamina D, junto con una dosis suficiente de calcio diario son medidas que, en principio, intervienen positivamente en cuanto a frenar la pérdida de masa ósea.

Del mismo modo, resulta fundamental que el anciano mantenga una actividad física diaria, caminando con cierta frecuencia dentro de sus posibilidades, y evitando largas estancias en cama e incluso sentado.

A partir de los 70, sólo podemos evitar un accidente si caminamos con cuidado y nos movemos por la casa con tranquilidad

Retrasar la aparición de la osteoporosis caracterizado por un descenso de la masa ósea y por consiguiente, reducir la susceptibilidad a las fracturas debe ser un empeño perseguido tanto de las familias como del anciano. Cambiando los hábitos alimenticios y físicos fortaleceremos el organismo del anciano, pero únicamente podemos evitar un accidente si caminamos con cuidado y nos movemos por la casa con tranquilidad. Las fracturas producen una elevada morbilidad y mortalidad con repercusiones económicas importantes.

En resumen, es tan importante hacer hincapié en la necesidad de prevenir las caídas, como en la obligación a cuidarse diariamente manteniendo una alimentación sana y equilibrada, junto a la práctica de ejercicio físico, eso si de manera moderada.

¿Cómo puedo prevenir otra fractura de cadera?

Si desea prevenir antes que curar, tal deba seguir este artículo. Existen algunas medidas que pueden evitar las fracturas de cadera  que hacen referencia a la seguridad del hogar, como que la zona en la que se desenvuelve la persona esté libre de obstáculos, que las sillas sean más altas. Pero, ¿procuramos tener la iluminación adecuada.

– La iluminación en el hogar puede marcar una diferencia fundamental para las personas mayores con deterioro de la visión. Una persona mayor puede ver mal bajo condiciones de poca luz, y perder tanto la agudeza y la sensibilidad al contraste. Una persona de 60 años necesita al menos el doble de luz que una de 20. Además su vista es mucho más sensible a las altas luminancias. Por lo tanto, si queremos evitar que la persona mayor tropiece con objetos que no son fáciles de ver debemos instalar las luminarias bien apantalladas, y al mismo tiempo con mucha iluminación.

– Reducción del deslumbramiento. Además, no solo debe prestarse atención a la cantidad de iluminación y su posición estratégica, sino también a los cambios de intensidad. Para una persona mayor, también es difícil adaptarse rápidamente a los cambios espectaculares en el brilloIncluso dentro de un mismo espacio, puede ser difícil ver las zonas más oscuras si otras superficies son mucho más brillantes. Conseguiremos reducir el deslumbramiento apantallando la luz general, o “ambiental” de la luminaria, o bien, modificando ligeramente su orientación  asegurándose de que no haya zonas oscuras en la misma estancia. Coloque luces nocturnas de seguridad en su dormitorio, en los pasillos y en los baños altas luminancias.

– El color de la luz. En el alumbrado residencial, el color de luz que se utilice tiene una importancia fundamental, ya que será el gran protagonista del “clima” que se logre en el ambiente iluminado. Dado que las personas mayores pierden cierta sensibilidad al color optaremos por lámparas de color renderizado que puedan aumentar la discriminación de la persona mayor. Buscaremos con la ayuda de distintos filtros de encontrar ambientes que faciliten la vida diaria y que fomenten el sentido de la competencia y la independencia de la persona mayor.

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