Cuidado de ancianos en Getxo: el mundo del sueño en los adultos mayores
Asistencia domiciliaria

Cuidado de ancianos en Getxo: el mundo del sueño en las personas mayores

27-11-2018Itsaso

¿Por qué tendemos a dormir peor a medida que cumplimos años? ¿Cómo afectan los trastornos del sueño a las personas mayores?

El mundo del sueño puede convertirse en un gran quebradero de cabeza cuando tenemos 60 años y nuestras horas de sueño han comenzado a disminuir de manera vertiginosa. “¿No se suponía que, una vez jubilada, iba a tener más tiempo para descansar?” Tiempo tenemos, no cabe duda, pero, ¿dónde quedaron las ganas de dormir? El mundo está diseñado del revés, así que no nos queda otra que intentar darle la vuelta en la medida de lo posible. En cuanto al descanso, éste supone una de las claves más importantes para vivir sano y joven durante muchos años, haciendo frente a esos achaques de la edad que a veces tomamos por naturales y, por tanto, asumimos. ¿Es normal dormir mal cuando llegamos a una edad? ¿Cuáles son las causas? ¿Cuáles son los problemas más frecuentes relacionados con la alteración del sueño en ancianos? ¿Cómo disminuir estos efectos provocados por tan diversos causantes?

“Los ancianos necesitan dormir menos horas”, un falso mito

“¿Cómo hace amama para levantarse todos los días a las 7 de la mañana, acostándose más tarde de la 1 de la madrugada noche tras noche? Y yo, que me acuesto a las 11 de la noche y aun así no hay quien me haga madrugar... ¿Será que las personas mayores no necesitan dormir tanto como nosotros?” Nada de eso, quitémonos esa errónea idea de la cabeza. No es que los adultos mayores necesiten dormir menos, es que suelen aumentar en ellos los problemas para conciliar el sueño. De hecho, no solo se trata de cantidad, sino que la calidad del sueño se ve muy afectada en muchos casos en los que los trastornos del sueño llaman a la puerta de los más mayores. Los ancianos, efectivamente, pasan mucho tiempo despiertos en la cama, tardan más tiempo en dormirse, presentan un mayor número de despertares intrasueño, con los consiguientes episodios de vigilia, y se despiertan con el mínimo ruido, dada la mala calidad y la superficialidad del sueño al que pueden aspirar durante sus horas de descanso.

Factores que provocan trastornos de sueño en la tercera edad

En la senilidad, son varios los factores relacionados con la salud que pueden deteriorar la calidad del sueño, desencadenando otros problemas de salud y convirtiendo el día a día de las personas mayores en un laberinto sin salida. En primer lugar, el factor y consecuencia más común es el Insomnio, ya que su frecuencia suele aumentar con la edad y, además, de forma crónica. Enfermedades como la depresión, los problemas respiratorios, la incapacidad y la sensación subjetiva de mala salud son algunos de los causantes del Insomnio. En segundo lugar, nos encontramos con la alteración del ritmo circadiano vigilia-sueño, sobre todo en personas con somnolencia al atardecer y que, en consecuencia, se acuestan demasiado pronto y se despiertan muy temprano, con la consecuente imposibilidad de volverse a dormir. En tercer lugar, cabe mencionar el Síndrome de la Apnea-Hipopnea del sueño, frecuente en mujeres tras desarrollar la menopausia, pero la única que suele disminuir su gravedad en el caso de ancianos frente a adultos más jóvenes.

Causas externas: las protagonistas en la alteración del sueño

Pero no todas las causantes tienen que ver con problemas físicos y hereditarios, sino que las causas a nivel cuantitativo tienen más que ver con nuestros hábitos como sociedad. Es evidente que los cambios fisiológicos que se presentan con la edad influyen en la calidad del sueño, pero al fin y al cabo, nuestro modo de vida también condiciona nuestra salud, como podemos comprobar si atendemos a factores del día a día. Por ejemplo, el consumo de alcohol, tan común y aceptado entre adultos mayores, es uno de los principales causantes de los trastornos de sueño, al igual que el consumo de ciertas drogas, incluidos los medicamentos que, sobre todo en la tercera edad, se consumen, en muchas ocasiones, de manera excesiva. Por otro lado, la alteración del sueño viene dada también por la falta de actividad y el sedentarismo, aspecto clave que demuestra la importancia de la vida activa y del ejercicio físico y mental en la tercera edad.

La higiene del sueño también es importante

¿De qué hablamos cuando nos referimos a la higiene del sueño? En efecto, se trata del conjunto de factores conductuales y ambientales que pueden afectar a la calidad del sueño. Por ello, podemos llevar una mala higiene del sueño y que, como decíamos más arriba, esto afecte a nuestro día a día. Podemos, por el contrario, cuidar la higiene del sueño con el fin de prevenir trastornos, a pesar de que, según los especialistas, aquello que está en nuestra mano no siempre resulta efectivo a la hora de acabar con la alteración del sueño, ya que ésta responde a otros factores relacionados con la salud. Aun así, llevar una buena higiene del sueño siempre ayudará a lograr mejores resultados: se trata de vivir siguiendo una serie de pautas relacionadas con el entorno en el que descansamos y el modo en el que dormimos. ¿Cuáles son esas pautas que nos ayudarán a lograr un sueño reparador?

Algunos trucos imprescindibles para llevar una buena higiene del sueño

En primer lugar, centrémonos en el dormitorio. En el caso de los adultos mayores, es recomendable que su dormitorio sea un lugar fresco, oscuro y silencioso; evitemos la luz, los ruidos y el exceso de calor, ya que pueden condicionar la higiene del sueño. En cuanto a la ropa de cama, ésta debe estar limpia para que resulte más acogedora, al igual que el resto del dormitorio. Tengamos en cuenta que los colores y el diseño del dormitorio, en general, afectan psicológicamente y, por tanto, condicionan la calidad del sueño. Por otro lado, es recomendable que quitemos los relojes del dormitorio, consejo común para las personas que, a raíz del insomnio, miran el reloj una y otra vez y, al ver que no se duermen, vuelven a mirarlo y esto dificulta, aún más, conciliar el sueño. Y qué decir, entonces, de los aparatos electrónicos: ordenadores y móviles fuera de la habitación. Por último, ya hemos mencionado la importancia de dejar el alcohol y de hacer ejercicio físico, pero la dieta también es importante: no dejemos que nuestros mayores se coman unas alubias antes de irse a dormir, la digestión debe hacerse antes de meterse en la cama, para que este proceso no dificulte el sueño.

Cuidado de ancianos en Getxo y Bilbao (Bizkaia)

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