Ayuda domiciliaria en Bizkaia: ¿un trabajo poco valorado?
Asistencia domiciliaria

Ayuda domiciliaria en Bizkaia: ¿un trabajo poco valorado?

10-01-2019Itsaso

¿Tenemos una idea preconcebida y errónea sobre la ayuda domiciliaria? ¿El trabajo de asistencia a domicilio está infravalorado?

Por lo general, en nuestra sociedad, existe una idea preconcebida sobre qué es la ayuda domiciliaria o sobre cuál es el trabajo que desempeña un cuidador o asistente doméstico, especialmente generada por personas que han tenido la suerte de no haber necesitado nunca un servicio de asistencia a domicilio, aunque no solo. A pesar de que forman una cifra considerable las personas que precisan de ayuda profesional en el hogar, es importante clarificar su verdadero significado, ocultado, en muchas ocasiones, por prejuicios interiorizados que perpetúan una discriminación e infravaloración más que patente, todavía hoy en día. El cuidado de la familia y de la casa, al haber sido durante años una obligación social nacida en un constructo cultural inamovible, hace que sea complicado destruir algunas de estas ideas erróneas que minimizan la gravedad y la responsabilidad de una labor profesional como la de la ayuda a domicilio.

No basta con saber limpiar: los trabajadores del hogar hacen mucho más

“La ayuda a domicilio es el servicio que ayuda a la gente mayor con la casa”. Si ya saber limpiar es algo que merece su propio reconocimiento, del cual carece a día de hoy, la asistencia domiciliaria va mucho más allá. La ayuda a domicilio, en efecto, es un recurso social que ofrece atención y cuidados personales, sociales, psicológicos y domésticos, ya sea de forma temporal, con un fin curativo y rehabilitador, ya de forma permanente, con un fin asistencial, para mejorar el bienestar de las personas atendidas, en su gran mayoría, personas mayores. En definitiva, los pacientes son aquellos que se encuentran en situación de dependencia, de menor o mayor grado, y que tienen dificultades para realizar las Actividades Básicas de la Vida Diaria (ABVD). En la mayoría de los casos, estas personas permanecen en el domicilio, incluso encamadas, por motivos de incapacidad y de seguridad; es por ello que la labor se centra en el entorno privado, es decir, en el domicilio.

No solo se atiende a personas mayores, también a enfermos y personas con movilidad reducida

Por ello, en muchas ocasiones, no solo se trata con personas mayores sino que pueden ser personas más jóvenes que padezcan algún tipo de dependencia. En muchos casos, los cuidadores atienden a personas de mediana edad que padecen alguna enfermedad o algún tipo de demencia temprana que, bien anula algunas capacidades mentales, bien algunas capacidades físicas. Por ello, puede que un cuidador solo tenga que ayudar con las tareas del hogar, o puede que, por el contrario, además de gestionar el mantenimiento del hogar, también deba atender al paciente en absolutamente todas las tareas de cuidado personal (aseo, movilidad…). En cualquier caso, los escenarios con los que el cuidador se suele encontrar son muy diversos, aspecto que obliga a que el profesional tenga unos conocimientos, una experiencia y una vocación especial para el cuidado de todas las personas en situación de dependencia.

Cuidar de las personas requiere compromiso y vocación

El hecho de que al trabajo de ayuda domiciliaria no se le haya dotado aún del reconocimiento profesional que merece, conforma una idea errónea, asimismo, en torno a la vocación y al compromiso de los profesionales. A diferencia de lo que muchos creen, para trabajar en este ámbito laboral hay que tener ganas e ilusión por ayudar a los demás. Lo cierto es que, al igual que un médico o un psicólogo, entre otros, los cuidadores trabajan con personas, y más concretamente, con la salud y el bienestar de éstas, por lo que la responsabilidad del trabajador es mayor de lo que parece. Se trabaja con situaciones reales, algunas de ellas muy complejas, que deben saber gestionarse ofreciendo el apoyo moral necesario por parte de los profesionales. Cuando existe una relación familiar, el desgaste del cuidador suele ser muy fuerte, por lo que resulta muy importante que el cuidador que viene de fuera esté preparado y motivado a la hora de prestar la ayuda correspondiente.

Para dedicarte a la asistencia domiciliaria debes ser fuerte

No, el personal doméstico y asistencial no tiene que poseer una fuerza física extraordinaria, para ello existen las ayudas técnicas que facilitan las transferencias del paciente sin causar lesiones en el cuidador. En este caso, nos referimos a la fuerza moral. En primer lugar, como ocurre en otras profesiones en las que se trabaja con personas, los cuidadores deben saber separar las emociones que surgen en el ámbito laboral de su vida personal; de lo contrario, algunas situaciones se les harían insuperables. En segundo lugar, en muchas ocasiones, estos trabajadores son internos, por lo que viven en la vivienda en la que trabajan. Esto hace que se establezcan relaciones de afecto importantes entre los pacientes y los cuidadores, por lo que empeoran los trances por los que estos últimos deben pasar cuando la persona a la que atienden fallece. Por último, las situaciones que se producen en el día a día pueden ser de todo tipo: puede que un paciente sea amable y tranquilo, o puede que, a raíz de alguna enfermedad, la convivencia y el cuidado de esta persona sea insostenible para alguien no preparado mentalmente.

Saber adaptase como el agua: el don de los cuidadores asistenciales

Al mismo tiempo, esta realidad hace que el cuidador necesite saber adaptarse a cada una de las situaciones. Si bien no todos los trabajos de ayuda domiciliaria están hechos para todos los profesionales, los cuidadores del mundo asistencial tienen una capacidad especial para poder adaptarse a diferentes formas de vivir, de trabajar y de tratar con las personas. Puede que atiendan a una persona muy maniática de la limpieza, que con la edad ha empeorado aún más su carácter, y tengan que tener una paciencia y un tacto que cualquiera no lograría tener. Meses después, puede que acudan a una casa con personas cuyo desorden y dejadez requieran otro tipo de paciencia.

Formación y conocimientos del cuidador

Por otra parte, los cuidadores están constantemente poniéndose al día en las novedades del ámbito del cuidado, por ejemplo, a la hora de conocer y aprender a emplear las nuevas ayudas técnicas del mercado. Respecto a la formación teórica, uno de los cursos más demandados es el Certificado de profesionalidad en Atención Sociosanitaria a Personas en el Domicilio, aunque existen numerosas titulaciones más específicas que pueden ser de provecho para realizar labores asistenciales. Cuanta mayor sea la formación, tanto teórica como práctica, mejor será el servicio prestado a los pacientes y familiares. Es por ello que las empresas de servicio doméstico cada vez están más comprometidas con la necesidad de formación del personal asistencial. Sin ir más lejos, en Domukea, empresa de cuidado de personas mayores en Bilbao y Getxo (Bizkaia), contamos con personal en plantilla cualificado y con la experiencia necesaria para llevar a cabo un servicio de ayuda domiciliaria de calidad y de confianza.

Ayuda domiciliaria en Bizkaia: en Bilbao y Getxo

En Domukea, empresa de ayuda domiciliaria en Bizkaia, trabajamos para ofrecer los mejores servicios de la zona a las personas con dependencia que necesiten un cuidado a tiempo parcial o a tiempo completo. Así, además de disponer de servicios de limpieza doméstica por horas, nuestros profesionales con formación y experiencia en el ámbito de la asistencia a domicilio podrán facilitar el día a día a las personas dependientes y a sus familiares. Asimismo, disponemos de un servicio de venta y alquiler de ayudas técnicas, necesarias para mejorar la seguridad y facilitar las labores asistenciales. Al estar en contacto con las familias, pacientes y cuidadores, conocemos las complicaciones reales que suelen surgir en el mundo de la asistencia domiciliaria. Por ello, ofrecemos una ayuda y atención personalizadas, guiando a nuestros clientes para que puedan satisfacer todas sus necesidades y solucionar todos sus problemas. Ponte en contacto con nosotros a través de nuestro teléfono o correo electrónico, o ven a nuestra oficina, en Algorta, para recibir una atención personalizada.

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