Asistencia a domicilio: ¡No más dolores de espalda I!
Ayudas técnicas / ortopedia

Asistencia a domicilio: no más dolores de espalda I

29-08-2013Diego

A veces utilizamos la fuerza, pensando en que cuanto más rápido lo hagamos, mejor.

Es un proceso que se realiza varias veces al día; movilización constante del anciano para el aseo, el cambio de pañales, el incorporarlo para comer o pasarlo a su silla, levantarle, trasladarle y sentarle. Movilizarle, acomodarle. Levantarle, trasladarle y encamarle. Todos estos procesos mecánicos conllevan la adopción de posturas forzadas para la espalda y la realización de un esfuerzo muscular de cierta intensidad que favorece el desarrollo de un proceso doloroso vertebral.

Aprender a mover a una persona de edad avanzada sin dañarles a ellos, ni a nosotros mismos

Tengamos en cuenta, que movilizar a un anciano (especialmente un anciano dependiente) supone esfuerzos y lesiones. Por lo que el cuidador es particularmente vulnerable a sufrir dorsalgias y lumbalgias (dolores de espalda) por maniobras incorrectas de mecánica corporal.

Las lumbalgias o dolores de espalda, problemas frecuentes de salud entre cuidadores de personas mayores, son de difícil detección en su inicio, lo que conlleva una dificultad en el tratamiento de los síntomas que genera, y de las lesiones crónicas que, en muchas ocasiones, se derivan de ella.

Suele estar asociado a una baja forma física combinado con una alta demanda mecánica en esfuerzos

Resulta que si respetamos unas pocas normas, y procuramos ayudar bien en lugar de rápido, las movilizaciones y trasferencias saldrán mejor, y además cuidaremos nuestro cuerpo y el de la persona que  movemos.

Siguiendo unos consejos y con un buen conocimiento en el adecuado uso del cuerpo podrá realizar cualquier movilización o transferencia con el fin de protegerse al dolor muscular.

  • El anciano no debe utilizar nuestro cuello como punto para sujetarse y tirar de él.
  • A la hora de realizar transferencias en las que movamos el tronco del afectado, tendremos en cuenta que el afectado siempre mire hacia el pecho, con el fin de flexionar el cuello y no provocar ninguna lesión.
  • Tiene que existir comunicación entre el afectado y cuidador, logrando así que la transferencia sea coordinada. Podemos preguntar las sensaciones que ha tenido a la hora realizar la transferencia para ver si la forma de realizarla es la correcta.
  • Existen ayudas técnicas que permiten o facilitan la realización de las transferencias para que resulten más cómodas: tablas, grúas...de tal manera que sin su uso serían muy difíciles de realizar con la consiguiente sobrecarga al cuidador. Además conseguiremos disminuir considerablemente el mejorando así la trasferencia.
  • En las transferencias siempre tenemos que dejar que la participación activa de la persona mayor sea la mayor posible. Es muy común caer en el error de incapacitar al capacitado para ahorrar tiempo.

“Voy a sentarle en su sillón que es donde más cómodo está y así podrá ver la tele un ratito”.

Empiece a cuidar su cuerpo desde el primer momento, y no espere a la aparición del dolor. Si desea más información sobre ayudas técnicas debe saber que existen gran variedad de herramientas para responder a diferentes necesidades o escenarios de trabajo.

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