Cuidado de personas mayores que sufren el síndrome post -caída
Asistencia domiciliaria

Cuidado de personas mayores que sufren el síndrome post -caída

29-02-2016Diego

Cuando el miedo a volver a caer incapacita al anciano.

Cuenta un relato que narra la vida en las trincheras en la Primera Guerra Mundial como el miedo atenazaba los sentidos y desorientaba al soldado. Que el simple hecho de ver acercarse al enemigo, con sus rostros cada vez más nítidos, provocaba que los disparos fueran, cada vez menos precisos, por culpa el miedo.

El miedo atenaza los sentidos, desorienta y consecuentemente hace que el anciano tome la decisión mas desacertada de todas las posibles

El miedo es un instinto que aún no ha perdido el racional humano actual. Es un mecanismo de defensa que advierte del peligro y que, teóricamente debe orientar a los seres humanos, en su forma de actuar, ante una posible adversidad que pueda causarle algún tipo de daño.

Miedo a padecer una nueva caída y la pérdida de confianza para desarrollar una actividad sin caerse

Después de una caída es frecuente que el anciano sufra el miedo a que el hecho se repita. El miedo no solo se observa en el anciano, victima de la caída, también se extiende, en familiares y cuidadores, que pueden sobreprotegerlo y desvalorarlo, terminando en el absoluto inmovilismo. Está sobre protección acaba determinado que el anciano, ya inseguro de sus posibilidades reales, renuncie a todo empeño a valerse por sí mismo.

El miedo produce una disminución de la movilidad y de la capacidad funcional, disminuyendo el grado de la actividad habitual del anciano.

La pérdida de la autoestima y confianza es especialmente relevante entre los ancianos:

1) que estuvieron tendidos en el suelo un tiempo considerable antes de recibir la primera ayuda.

2) que no han sido capaces de levantarse por sí mismos después de la caída.

3) que han sufrido más de tres caídas al año.

Empresa de asistencia domiciliaria en Bilbao que presta servicios de cuidado de ancianos por horas

En ocasiones, los ancianos dependientes pasan muchas horas encamados, por lo que es muy importante asegurar un correcto descanso que no afecte a la calidad de vida del paciente y a la de sus cuidadores. Lo ideal, es disponer de una cama geriátrica, que disponga de elementos de seguridad, tales como, barandillas, pieceros, cabeceros, etc,…, que aumenten la seguridad frente a las posibles caídas y eviten desplazamientos del colchón. Además, a la hora de transferir al anciano a una silla de ruedas también será más sencillo, ya que se puede elevar o bajar la cama a la altura deseada.

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