Ayuda a domicilio: combatir la soledad
Asistencia domiciliaria

Ayuda a domicilio: combatir la soledad

05-06-2013Diego

¿Qué hacer para integrar a los ancianos en la vida cotidiana?

Estás paredes se me caen encima” fueron las palabras con que se despidió un anciano cuando fui a presentarle una posible candidata para que le ayudará en su domicilio. Se trata de una persona comunicativa que siempre va acompañado de un sempiterno cigarro colgado de la comisura de los labios, (dice que es el único vicio que le queda.). Se siente cómodo instalado en su despacho, rodeado por los trofeos de caza conseguidos tiempo atrás.

Cuando nos despedimos, me sentí bien, porque lo deje con una sonrisa en los labios y en su semblanza distinguí cierta paz. Aunque nunca imaginé que su despedida provocase en mi interior tanto desasosiego, ya que desde entonces, no paro de recordar su mensaje.

Ahora comprendo lo que debe de haber significado esa visita para él, y lo que significaría para cualquier otro anciano que se encuentra solo. Personas que combaten la soledad intentando relacionarse con otras personas, conversar, sentirse útil.

¿Dónde los colocamos? ¿Cómo los tratamos?

Todos deberíamos saber que es una situación que nos va a llegar, no podemos seguir mirando a otro lado. Por lo tanto, la solidaridad de la familia debería destacar y mostrarse desde un primer momento; rompiendo su aislamiento, acompañándoles en sus paseos, motivándoles a salir de casa, jugando a las cartas. La posibilidad de pedir colaboración a los vecinos o a los amigos permite atenuar el sentimiento de soledad, pero menos que cuando se cuenta con la familia.

Cuidar de los ancianos y especialmente a nuestros padres es una exigencia moral, sin olvidar que mañana seremos nosotros los que necesitaremos ser cuidados. Lamentablemente, en nuestra cultura los ancianos están marginados y lo peor de todo, que también lo están por sus propios familiares.

Paradójicamente, los familiares muestran una gran indiferencia con sus seres queridos hasta que los pierden. Posteriormente, se preocupan por hacerles el mejor velatorio, el mejor entierro, las mejores misas, visitarlos continuamente al cementerio, cosas que él nunca disfrutará.

Hoy podemos darle un poco de nuestro cariño, mañana tal vez no. Seamos conscientes de ello y no desaprovechemos la ocasión de estar con ellos.

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