Cuidado de personas mayores. Niños y ancianos en verano

Cuidado de personas mayores: niños y ancianos en verano

¿Quiénes son las víctimas de las altas temperaturas? ¿La llegada del verano ya te ha dado algún que otro susto? ¿Tienes todos los conocimientos necesarios en el cuidado de personas mayores?

Llevamos largo tiempo esperando un poco de sol en el norte, pero pasar de claro a oscuro de repente ha sido duro para muchos. Parece que siempre hay algo por lo que quejarse, si llueve porque llueve, si hace calor porque hace calor. Lo cierto es que los cambios bruscos de temperatura pueden traer consigo algún que otro susto si no tomamos las precauciones necesarias. A todos nos puede afectar el calor de una u otra manera, e incluso podemos sufrir un golpe de calor en un momento dado, pero ¿quiénes son las verdaderas víctimas de las altas temperaturas? Como siempre ha ocurrido, los niños y las personas mayores. Por ello, los que nos dedicamos al cuidado de personas mayores y niños te ayudamos a combatir el peligro del calor.

Campañas que luchan contra los golpes de calor, año tras año

Todos los años, desde asociaciones y gobiernos autonómicos, se promueven campañas de información y sensibilización con el peligro que pueden ocasionar las altas temperaturas en grupos concretos de la sociedad, así como niños, personas mayores y/o dependientes y animales. Por ejemplo, el Govern de Islas Baleares ha lanzado una campaña divulgativa para prevenir los golpes de calor, comunes en estos casos y que en 2017 provocaron 15 ingresos hospitalarios durante la ola de calor, la cifra más alta desde 2004. Así, los ayuntamientos de muchos municipios situados en zonas de veraneo, como Paterna, localidad valenciana, siguen estos pasos e imprimen carteles y trípticos informativos para enseñar a las personas a prevenir los golpes de calor y, lo que es igual de importante, a saber cómo actuar en una situación de emergencia. También la Cruz Roja ha lanzado la campaña Ola de calor 2018, bajo el lema “yo me protejo ante el calor”, dirigida, en especial, a las personas mayores, con algún déficit físico o mental, y a los niños.

Los niños y el calor: una combinación peligrosa

Cuando tenemos niños pequeños, cualquier situación puede convertirse en un auténtico peligro. Es cierto que no debemos sobreprotegerlos, sino que debemos dejar que ellos aprendan a cuidar de sí mismos poco a poco, pero si son muy pequeños, será mejor que durmamos con un ojo abierto. Los niños tienen la cabeza demasiado llena como para acordarse de que el sol les está dando directamente en la cabeza. Si al sol le sumamos los cambios bruscos de temperatura que, en muchas ocasiones, pasan de los 20º a los 35º, la situación puede volverse peligrosa si no tomamos las precauciones necesarias. Asegurarnos de que beben mucha agua, sobre todo en las excursiones de verano y en los campamentos, de que comen bien, de que se protegen la cabeza y de que no pasan demasiado tiempo al sol, resulta imprescindible para alejar posibles consecuencias negativas del caluroso verano.

Cuidado con las personas mayores: la hidratación es lo más importante

Las personas mayores son un grupo vulnerable en la sociedad en muchos ámbitos de la vida, por lo que debemos cuidar de ellos tomando todas las precauciones que estén en nuestras manos. Por una parte, la hidratación resulta imprescindible para no caer en el peligro de la deshidratación, problema común en muchas personas mayores que, por problemas de memoria u otra clase de enfermedades, se les olvida beber agua porque les cuesta notar que tengan sed. En consecuencia, los problemas de salud pueden aumentar con creces. Por ello, estemos atentos y controlemos la cantidad de agua que toman, especialmente, en los días más calurosos y, sobre todo, si salen a la calle. Si nuestra madre o nuestro padre tiene algún tipo de déficit que le impida ser independiente, pongámosle algunos vasos de agua en lugares estratégicos para incitarle a beber agua.

Si sales a la calle a 40º, al mediodía y con más de 60 años, eres un temerario

Cuando en el norte los termómetros alcanzan los 40º, que digan lo que quieran los demás, pero aquí notamos más calor que en el sur con la misma temperatura. Algunos dicen que es por la humedad, otros porque no estamos acostumbrados… Lo cierto es que en Bilbao a 40º ves a poca gente caminando por la calle. Según los especialistas, es realimente peligroso caminar por una calle a 40º al sol si tenemos más de 60 años, por mucho que hayamos salido únicamente para dar una pequeña vuelta o para ir a comprar el pan. La peor hora, sin duda, se sitúa entre las 14:00 y las 17:00 de la tarde. Si necesitamos comprar algo, será mejor que hagamos el pedido por internet, o que salgamos a primera hora del día, haciendo cola para entrar en el supermercado.

Cuando el cuerpo no se adapta al cambio brusco de temperatura

Pero, ¿por qué se nos hacen tan duros y peligrosos los cambios bruscos de temperatura como los que solemos sufrir en el norte? El cuerpo necesita llevar a cabo un proceso de aclimatación. En condiciones normales, cuando la subida de las temperaturas se da de forma gradual, el termostato interno del organismo se prepara para producir sudor con el fin de refrescar el cuerpo gracias a su evaporación. El cuerpo debe mantener una temperatura ideal, y cuando se dan cambios bruscos de temperatura, éste no consigue aclimatarse todo lo rápido que debería para no sufrir algunas de las consecuencias negativas del calor.

Algunos de los síntomas que padecen niños y mayores

Algunos de los síntomas más comunes cuando se dan subidas bruscas de temperatura son los calambres, la deshidratación y las insolaciones o golpes de calor. Además, entre otros síntomas más normales también en el resto de la población, se encuentran la sensación de fatiga, la pérdida del apetito, la debilidad, el dolor de cabeza y el insomnio. No dejemos de lado algunos de éstos por pensar que es algo normal cuando tenemos calor, y mucho menos con los niños pequeños y los más mayores. Así, podremos frenar las consecuencias que vendrían después, en el caso de dejar que las armas del calor tomaran su apetito, vitalidad y horas de sueño. ¿Y cuáles son esas precauciones que podemos tomar para asegurar la salud de nuestros seres queridos?

Precauciones en el hogar: persianas, ventanas y aparatos electrónicos

Cuando estemos en casa, es importante preocuparnos de que no entre el calor e intentar mantener una temperatura más fresca que en el exterior. Para ello, es recomendable que nos levantemos pronto, entre las 7:00 y las 8:00 de la mañana, y abramos todas las ventanas para que se produzca corriente. Además de ser algo imprescindible para una buena ventilación, el aire fresco de la mañana quedará dentro de casa si a partir de las 9:00 bajamos las persianas y cerramos las ventanas. Esto es imprescindible en las casas con animales, niños y personas mayores. Recordemos a nuestros padres, si viven solos, que no se olviden de mantener una buena temperatura en casa. Podríamos, además, comprarles un CoolAir, una alternativa económica al aire acondicionado, mucho más caro y difícil de instalar. En el caso de tener aparatos electrónicos como ordenadores y televisiones, prestemos atención a la casa de nuestros padres. Muchas personas mayores aún conservan los aparatos de los tiempos en los que no existía la obsolescencia programada. Éstos se calientan con la temperatura y hacen que ésta suba aún más dentro de casa. Será mejor, por otro lado, que dejemos el horno y las recetas que requieran muchos fuegos para días menos calurosos.

Quien come con cordura, por su salud procura

Y hablando de recetas, a la hora de comer, no importa que nos apetezcan unas alubias rojas. En los días más calurosos, es recomendable que nosotros y, sobre todo, las personas mayores y los niños, coman fruta y verdura, comida con pocas calorías. Es importante, también, comer comidas frías, como ensaladas, para que la temperatura del cuerpo no suba demasiado mientras comemos. Por otra parte, cuidado con la medicación. Sobre todo en los días más calurosos, seamos cuidadosos con la medicación de nuestros mayores, y no dejemos que se automediquen bajo ningún concepto.

Al salir a la calle: no dejar a los mayores y a los niños solos al sol

Al salir a la calle, es importante que no descuidemos a los niños, a las personas mayores y a los animales en los vehículos, ni en otros lugares cerrados que puedan calentarse con facilidad. El exterior también supone un peligro si no estamos pendientes de los familiares a nuestro cargo. Lo ideal es encontrar buenas sombras y zonas verdes, parar cada poco tiempo para tomar alguna bebida fría, y frenar la actividad que estemos llevando a cabo lo antes posible si alguno de nuestros familiares se empieza a encontrar mal.

La vestimenta de los mayores y los niños: ropa ligera y colores claros

Si tenemos niños pequeños y personas dependientes a nuestro cargo, es importante cuidar su vestimenta. No es un mito: los colores oscuros atraen el calor mucho más que los colores claros. Por ello, vestirles con ropa ligera, holgada, cómoda y de color claro será la mejor opción para ellos. El calzado también debe ser cómodo: con el calor y el sudor las probabilidades de que se desarrollen úlceras por presión se multiplican. Cuidado con la piel de los ancianos y las rozaduras de la ropa y el calzado, es importante hidratar la piel del anciano cada poco tiempo para evitar este tipo de problemas.

Cuidado de personas mayores en Vizcaya: en Bilbao y Getxo

En Domukea, empresa dedicada al cuidado de personas mayores en Bilbao y Getxo (Vizcaya), te ofrecemos servicios de asistencia domiciliaria y acompañamiento de ancianos, además de nuestros servicios de cuidado de niños, de la mano de nuestros profesionales en ayuda a domicilio. Cuéntanos tu situación y te ofreceremos el servicio más adecuado a tus necesidades.

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