Asistencia a domicilio: sobrevivir a un ictus cerebral
Asistencia domiciliaria

Asistencia a domicilio: sobrevivir a un ictus cerebral

09-04-2013Diego

Mi padre ha sufrido un ictus hace unas horas, pero no le han quedado secuelas

Su padre, tras sufrir un ictus cerebral en el mes de febrero y después de una larga recuperación en el hospital de Gorliz ha conseguido que le concedan el alta hospitalaria. La intensa estancia ha provocado una pérdida considerable de peso, tal vez unos 15kg, pero agradece que haya recuperado la mayor parte de sus habilidades perdidas.

Eso sí, observa que su mal humor se ha incrementado, pero dado sus antecedentes, no resulta extraño.

El ictus sigue siendo la tercera causa de muerte en el mundo occidental, sólo superada por los problemas cardiovasculares y el cáncer. Se calcula que entre 3 y 5 de cada 1 000 personas (según los distintos estudios internacionales), entre los 45 y los 85 años de edad, sufrirán un ictus, y de estas, un tercio logrará recuperarse, otro tercio padecerá de algún tipo de invalidez, y el otro tercio restante terminará falleciendo. Entre los pacientes que logran sobrevivir tras un ictus, se estima que cerca de un 10% precisará de una asistencia continuada, un 40% necesitará algún tipo de ayuda, y otro 40% presentará secuelas de carácter permanente.

Afortunadamente, la incidencia de los accidentes cerebrovascularas ha ido descendiendo en las últimas décadas, principalmente debido a la mejora en el control de la hipertensión arterial, otro de los factores de riesgo en este tipo de trastornos.

Existen 5 signos (objetivos) que nos podrán ayudar a "identificar" un ictus, son estos:

  • Alteración repentina de la visión en un ojo (o ambos).
  • Pérdida repentina de la fuerza en una extremidad (brazo, pierna o ambos).
  • Dificultad repentina en el lenguaje (problemas para hablar o entender a otros).
  • Aparición repentina de desequilibrio o inestabilidad.
  • Aparición repentina de dolor de cabeza.

Cuando una familia se enfrenta ante un escenario tan complejo y abrumador, debe saber que cuidar a una persona con esta afección supone más que cuidarla físicamente, se añade comprenderla, decidir por ella, interpretar sus cambios de carácter , y evitarle riesgos, todo esto hace que el cuidado no sea una tarea fácil, aunque siempre puede recurrir a Domukea.

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