Asistencia domiciliaria.Cómo afrontar el cuidado de una persona mayor con demencia

Asistencia domiciliaria. Cómo afrontar el cuidado de una persona mayor con demencia

Para cualquier familia, afrontar la vejez de unos padres es difícil, pero sobre todo lo es más cuando sufren demencia senil, y vemos cómo nuestros seres queridos van perdiendo las capacidades cognitivas.

Según señala la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) existen multitud de diferentes formas de demencia, entre las más comunes se encuentra el alzhéimer.

Entre los síntomas que nos pueden alertar para determinar si un familiar nuestro puede padecer demencia se encuentran la pérdida de memoria, las habilidades para comunicarse, habilidades cognitivas y cualquier otra capacidad que les permita hacer una vida cotidiana normal. Estos síntomas pueden estar generados por diferentes causas relacionadas con cambios en el funcionamiento del sistema nervioso.

Precisamente, como este síndrome ataca el sistema nervioso esto provoca que las células cerebrales envejezcan, provocando las confusiones mentales, al pérdida de memoria, el deterioro de la capacidad intelectual o la desorientación espacial.

Uno de los mayores problemas que acarrea la demencia en la persona que lo padece es el aumento de la negatividad, la agresividad o la alteración del estado de ánimo, lo que también supone para el entorno del familiar con alzhéimer un desgaste psicológico en el tiempo.

Diferencias entre la demencia y el alzhéimer

La principal diferencia entre la demencia senil y el alzhéimer, es que la primera no se considera una enfermedad mientras que la segunda sí. La demencia senil hace más bien referencia a la perdida de la capacidad mental. Este tipo de personas requieren de una atención continuada para ayudarles en la rutina del día a día, puesto que debido a los síntomas de la demencia sufren una alteración de la realidad.

Por otro lado, el alzhéimer si se considera una enfermedad mental, para la que de momento no existe cura, pero sí fármacos y tratamientos que pueden ayudar a controlar algunos de los síntomas. Como hemos señalado antes, el alzhéimer es una variante de la demencia senil, y puede aparecer en edades más tempranas.

Otra de las principales diferencias es la esperanza de vida, mientras que cuando una persona padece alzhéimer su esperanza de vida suele ser de aproximadamente diez años, con la demencia senil no implica la muerte del paciente.

Enfrentarse al cuidado de una persona con demencia

Las personas que padecen demencia requieren de un cuidado y atención especiales, pues la persona que se encargue de su cuidado se irá convirtiendo de manera progresiva en el apoyo principal, y la persona sobre la que recaiga el control y la responsabilidad de muchos aspectos diarios. Todo esto deberá hacerse sin tratar de interferir en la autonomía, el autoestima o la dignidad del anciano.

Ante todo, debemos plantearnos que el proceso será muy duro, por lo tanto, la persona que se responsabilice del cuidado del anciano tendrá que armarse de mucha paciencia y esfuerzo, pues se convertirá en el apoyo principal del anciano y el que le proporcione su bienestar.

Asimismo, también es importante contarle al resto de la familia, y gente que rodea al anciano, la situación que se está viviendo, pues de esta manera entenderán mejor los comportamiento y cambios que irá sufriendo el anciano. Sin embargo, al mismo tiempo es fundamental preservar la dignidad de la persona, por lo que tendremos que tener cuidado a quién informamos sobre la enfermedad y qué información damos.

En las primeras fases de la demencia, la persona que lo padece puede ser todavía relativamente autónoma, estableciendo rutinas y visitas asiduas. Pero con el tiempo tendrás que ir encargándote de cosas más importantes como la economía, por esto es mejor que la persona deje las cuentas arregladas antes de que la enfermedad evolucione.

La parte de la comunicación suele ser la más compleja porque el anciano tenderá a repetir las cosas de forma constante. Aunque supone un desgaste, tenemos que ser muy pacientes y mantener la calma, pues una reacción brusca les puede asustar.

En las comidas será primordial que las realicemos con ellos, facilitando así unos hábitos y recordándoles cómo se hace y a qué horas. Además, es una actividad en la que puedes implicar al anciano preguntándole qué quiere comer o poniendo la mesa.

Trataremos de buscar actividades y ejercicios que estimulen su desarrollo cerebral como actividades físicas, el relato de un cuento o adivinanzas, que mejoren la memoria, la atención y el lenguaje.

No podemos olvidarnos que la demencia viene acompañada de unas emociones difíciles de gestionar, porque el anciano deja de reconocer a las personas, desarrolla conductas de agresividad y cambia su personalidad. Una vez más hay que apelar a la calma y la tranquilidad, siempre hay que ser consciente de la situación que se está viviendo, y que de ninguna manera podemos enfadarnos o enfrentarnos con ellos.

Por último, no puedes olvidarte de ti mismo, ya que también tendrás que cuidar tu salud si quieres seguir atendiendo con garantías a la persona que padece alzhéimer. El cuidado de una persona con demencia en un trabajo muy estresante y que requiere mucho esfuerzo, por lo tanto, no tengas miedo a la hora de pedir ayuda tanto a familiares, como a instituciones públicas o privadas.

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