Mesurar las exigencias hacia las empleadas del hogar

Mesurar las exigencias hacia las empleadas del hogar

Todos queremos salvar los posibles inconvenientes, pero debemos mesurar las exigencias hacia las empleadas del hogar

―Yo le explico lo que necesito― me transmitía por teléfono una clienta ― Quiero que la empleada del hogar no solo se haga cargo de mis padres aquí, sino que en verano vaya con ellos a Castilla a pasar tres semanas.

Poner demasiadas exigencias puede comprometer la estabilidad de la empleada del hogar

― No solo eso, también necesito que algunos fines de semana se quede al cuidado de mis padres para que así podamos respirar un poco ― proseguía la clienta. Y si es posible que sea española y que tenga nociones de inglés para que hable a mis hijos cuando estén con los abuelos.

Lo sencillo perdura, lo complicado siempre acaba rompiéndose

No es que las personas lo hagan intencionadamente, simplemente es una reacción instintiva a controlar el mundo que les rodea, o por lo menos, a controlar todo lo posible para estar más seguros. Evidentemente, todo el mundo desea lo mejor para su familia, pero en la búsqueda de esa seguridad familiar también debe tenerse en cuenta las condiciones que exijamos a la empleada del hogar.

Podría librar la empleada del hogar en lugar del fin de semana, algún día entre semana

Al igual que la familia busca: comodidad, compromiso, máxima atención y estabilidad, otro tanto ocurre por parte de la empleada del hogar. La asistenta también desea: comodidad, flexibilidad, rigor horario, no movilidad geográfica, etc…

¿Sería importante que sepa servir la mesa con guantes?

Sin lugar a dudas, la familia está en el derecho de seleccionar a la candidata que más se ajuste a sus necesidades, desestimando aquellas que no se acomoden a las peticiones. Seguramente, conseguirán encontrar la empleada del hogar que se ajuste a sus planteamientos. La cuestión es; ¿será estable? ¿Durará mucho?

Agencia de servicios domésticos que proporciona empleadas del hogar en Bilbao.

En Domukea escuchamos y asesoramos a las familias en la búsqueda y selección del candidato que más se ajuste a su problema. Si bien es cierto, que en los momentos iniciales guiamos en la construcción del perfil ideal, también intentamos hacer ver que ciertas exigencias, ni son convenientes ponerlas en práctica, ni beneficiosas para ambas partes, y por lo tanto, incomodas para la empleada del hogar. Y ya sabe, todo lo que es incomodo, se quita o relega por el malestar que genera. Por consiguiente, las familias deben ser consecuentes con sus pretensiones para que el clima laboral sea el más adecuado.

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