Limpieza domiciliaria. Realizar una buena limpieza de verano

Limpieza domiciliaria: realizar una buena limpieza de verano

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La limpieza de verano es un clásico entre las familias desordenadas, y no tan desordenadas. La realidad es que, vivamos solos o acompañados, la limpieza de verano resulta imprescindible para comenzar un nuevo ciclo con buen pie. Pero ¿por dónde empezar? Aunque parezca mentira, lo primero que debemos hacer es mentalizarnos y ponernos una meta final; quedarse por el camino sería otro de nuestros fracasos en el arte de la limpieza del hogar. El verano es uno de los mejores momentos para realizar una limpieza a fondo, por eso de las vacaciones y el tiempo libre, aunque no todo el mundo disfruta del buen tiempo como se merece. ¡Todo no se puede tener! En ese caso, contratar una empresa de limpieza domiciliaria de Vizcaya no resulta una idea disparatada.

La limpieza de verano, una costumbre histórica

Hace muchos años que existe esta costumbre de realizar la limpieza de verano justo cuando la estación estival llama a nuestra puerta. Es algo que heredamos de nuestros padres y abuelos y, aunque muchas cosas hayan cambiado desde entonces (los productos de limpieza, los métodos de limpieza, los trucos de limpieza…), existen algunas tareas que permanecen como imprescindibles en la mayoría de las casas: limpiar las cortinas, llevar las alfombras a la tintorería, lavar la funda del sofá, limpiar en profundidad debajo de los electrodomésticos y muebles, y sobre todo, ordenar los armarios para tener la ropa de verano más a mano, mirar lo que ya no nos vale y evaluar si necesitamos realizar alguna compra. Esta última tarea, relacionada con el almacenamiento de ropa y objetos, puede resultar la más pesada para quienes les cuesta desprenderse de sus recuerdos.

La psicología del tiempo y las ganas de limpiar

A pesar de la pereza que pueda darnos realizar una limpieza de verano en profundidad, la época estival es uno de los mejores momentos para llevarla a cabo. Efectivamente, está comprobado que la llegada del buen tiempo puede traer consigo numerosas consecuencias positivas en las personas, también en su vitalidad y en las ganas de hacer las cosas. Si bien nos devuelve las ganas de pasar tiempo en la calle, después de los largos y pluviosos días que el invierno nos ofrece en el norte, también nos regala momentos de vitalidad en el hogar. Así, las ganas de limpiar aumentan, y comenzamos a proponernos algunas metas de limpieza que, alcanzadas, harán que nos sintamos mucho más realizados.

Cerrar un ciclo mediante una limpieza de verano

Algunos lo hacen en Nochevieja, por eso de la tradición japonesa del Oosouji para liberarse de las cargas del pasado o, lo que sería en España, algo parecido a las propuestas de año nuevo para empezar el nuevo año con buen pie. Sin embargo, la realidad es que la limpieza que podemos hacer en Nochevieja es algo más simbólico, y que es en verano cuando nos ponemos las pilas con las limpiezas a fondo del hogar. La llegada del buen tiempo nos regala las ganas de comenzar un nuevo ciclo, y muchos lo hacemos mediante una limpieza de verano.

Liberar el espacio de almacenamiento

Uno de los grandes objetivos por los que nos proponemos realizar la limpieza de verano es el de liberar el espacio de almacenamiento. ¿Alguna vez hemos pensando en cuántas cosas entran en nuestra casa en todo el año, para no volver a salir? Vamos aumentando y aumentando los objetos y los recuerdos, y muchos de ellos no los desechamos por dejadez, sin darnos cuenta de que podríamos disponer de mayor espacio en nuestro hogar si lo hiciéramos. Ganar espacio en una vivienda resulta imprescindible para llevar un día a día ordenado y sin estrés. ¿A quién no le produce agobio ver una mesa llena de papeles y otros objetos cuando podrían estar guardados o, directamente, en la basura? Si llevásemos un ritmo de orden diario, todo sería mucho más fácil, pero pocos lo hacemos. Así, nos enfrentamos a la necesidad de ponernos manos a la obra con las limpiezas a fondo, como es la limpieza de verano.

La limpieza de verano como forma de reciclaje

La limpieza de verano tiene, además, otro tipo de ventajas. Abrimos el armario y lo vaciamos hasta sacar de él las cosas más ocultas que nunca nos hemos atrevido a desechar: ropa vieja que nos dejamos de poner porque pasó de moda, porque se nos quedó grande o pequeña… ¿Quién no ha recuperado ropa antigua que ahora vuelve a estar de moda? Puede que hayamos cambiado de gustos y unos pantalones que nos parecieron horribles nos vuelvan a gustar, o puede que hayamos engordado unos kilos y la camisa que nos quedaba tan grande nos vaya ahora como un guante. Pero no solo reciclamos ropa al hacer la limpieza de verano, sino que muchos objetos útiles que teníamos olvidados pueden volver a la vida si los sacamos de los cajones. De hecho, puede que hayamos comprado algo que pensábamos que nos faltaba, y después resulta que lo teníamos guardado desde hacía años. En definitiva, conocer lo que hay en nuestros cajones y armarios resulta imprescindible. Quizá debamos realizar limpiezas de este tipo también en otras estaciones, ¿no crees?

El recuento de recuerdos, un momento emotivo y renovador

Pero las limpiezas a fondo, además de beneficiosas para el medio ambiente y nuestro bolsillo, también pueden regalarnos maravillosos momentos. Muchas veces, por falta de tiempo o por simple olvido, dejamos de ojear las fotos y otros recuerdos que guardamos, en su día, por tener un alto valor sentimental para nosotros. Cuando realizamos la limpieza de verano, la cosa se alarga, pero con mucho gusto para nosotros cuando disfrutamos de rememorar esos recuerdos que habíamos dejado olvidados. Al mismo tiempo, tendremos la oportunidad de desechar aquello de lo que ya ni nos acordamos, o de aquellos recuerdos que puedan traernos malas vibraciones. Porque los mejores recuerdos se llevan en la memoria, no dejemos que nuestra casa se convierta en una parodia de la biblioteca de Alejandría.

La importancia de la mirada crítica para desechar pertenencias

Para ello, es imprescindible que, cuando nos pongamos con la limpieza de verano, activemos la mirada crítica para poder desechar aquello que ya no queremos o no necesitamos. Está bien pasar un buen rato mirando las cosas del pasado, pero debemos ser algo objetivos para que nuestro trabajo no se vuelva en balde. Si dudamos de si algo nos gusta o nos es imprescindible por su valor sentimental, dejemos que pase a mejor vida, no seremos peores personas por ello. Pensar con lógica y algo de practicidad resulta necesario si queremos despejar nuestra casa y que ésta pueda ofrecernos nuevos y más amplios lugares de almacenamiento.

¿Lo necesito de verdad? He ahí la cuestión

Muchas veces, guardamos las cosas por guardar, sin pensarlo demasiado. Sin embargo, debemos preguntarnos si eso que dejamos en la balda lo vamos a seguir usando y si lo necesitamos de verdad, ya que de lo contrario, podríamos buscarle un lugar mejor donde sepan apreciarlo como se merece. Sin que nos dé pena, pensemos que estamos siendo justos si conseguimos que otras personas aprovechen esa ropa que nunca nos ponemos o esos libros que nunca leemos. Algunas cosas quizá incluso las podamos vender y sacar algo de beneficio. Si nos encontramos solidarios, la mejor opción será donarlo todo. Nos sentiremos mejor, no solo por ayudar a los demás, sino también por deshacernos de las pertenencias materiales que no necesitamos, ¡nos quitaremos un peso de encima y esto nos hará sentirnos más ligeros!

Promesa de verano: no acumular tantas cosas a partir de septiembre

Cuando nos ponemos manos a la obra y descubrimos lo costoso de una limpieza en profundidad, como es la limpieza de verano, ahí es cuando valoramos la constancia durante el resto del año. Después de pasarnos horas e incluso días ordenando y limpiando nuestro hogar, nos prometeremos no acumular tantas cosas a partir de septiembre, para que el año que viene sea algo menos duro. ¿Lo lograremos? Lo que es seguro es que, si no tenemos tiempo, siempre podremos probar a ponernos en manos de una empresa de limpieza profesional, que pueda mantener nuestra casa limpia y en orden gracias a una limpieza por horas de forma continuada. Otra de las opciones, aunque no excluyente, será contratar una empresa de limpieza domiciliaria en Vizcaya, que pueda realizar una limpieza puntual a fondo en ocasiones especiales, como en la llegada del verano, por ejemplo, después de haber decidido cuáles son los objetos que queremos que formen parte de nuestro hogar, al menos, por un año más.

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