Ayuda domiciliaria para familias que no aceptan la nueva realidad

Ayuda domiciliaria para familias que no aceptan la nueva realidad

¿A pesar de las advertencias, su madre se ha vuelto a caer sin motivo aparente?

Con casi ochenta y cinco años, su madre parecía mantener una salud envidiable. Del mismo modo, su aptitudes gastronómicas que, claramente van ligadas con su estado físico, seguían siendo formidables. Todo indicaba que los años no hacían mella en la tenaz mentalidad de mamá. Pero un día, todo se desmoronó.

Sus piernas flaquearon y se desplomó al suelo quebrándose la cadera.

Uno de los hijos, el que aún vive en casa con mamá, todavía somnoliento, no era capaz de entender lo que pasaba. “No sé por qué, ni cómo, mamá se ha caído y se ha fracturado la cadera”. Llamada al 112 y flujo de llamadas urgentes de aviso al resto de la familia. “¿Pero cómo ha podido pasar, si mamá andaba bien?”. El parte médico mostraba sin fisuras, a través de la radiografía, el diagnostico previo dado por los técnicos sanitarios que acudieron a casa.

“su madre va a necesitar reposo, durante uno o dos meses, que variará en función de la evolución de la soldadura”

Esto significaba que alguien debía apoyar a mamá en estos primeros días, hasta que consiga restablecerse y andar por sí misma. Por tanto, hacía falta contratar un servicio de ayuda domiciliaria por horas. Cuando mamá se restablezca, prescindiremos del servicio. Desde aquel trance, han pasado al menos dos meses, y la situación, que al inicio mostraba indicios evidentes de mejoría, no parece que se vaya a zanjar. También es cierto, que la nueva caída (otra vez sin motivo aparente) no solo ha retrasado la convalecencia, sino que diríamos que la ha ralentizado hasta la saciedad. “Pero, ¿qué está pasando?

Una de las causas que propicia tropiezos antes de las caídas es el tipo de zapato que pueda emplear el anciano

Como consecuencia de una caída (zapatos inapropiados, suelos deslizantes, ubicación incorrecta de los muebles, mala iluminación, altura inadecuada de las sillas y camas, objetos en el suelo, etc…), los ancianos disminuyen sus actividades diarias por miedo ante nuevas caídas, generando depresiones por una institucionalización precoz. Y ya se sabe, sin autoestima, con miedos, no se consiguen las cosas.

Empresa especializada en prestar servicios de ayuda domiciliaria por horas en Bilbao

Al perder la confianza en sí mismos, se acaban reduciendo los movimientos, produciendo a su vez una atrofia muscular y contribuyendo a vicios osteoarticulares. Entonces, se plantea la siguiente pregunta: ¿cómo ayudar a mamá para que luche y no se abandone? Un círculo vicioso complejo de solucionar sin la contribución de una mente luchadora, ya que los ancianos asocian las caídas ineludiblemente a la morbilidad.

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